Enfermedad Degenerativa Articular o… Artrosis

A medida que se acerca el cambio de estaciones, en el centro veterinario algunos nos comentáis que notáis “raras” a vuestras mascotas. Decaimiento, ligera apatía, no tener ganas de salir… pueden ser signos de una incipiente patología. Por eso, como veterinarios comprometidos, hoy os traemos información acerca de la Enfermedad Degenerativa Articular, más conocido como artrosis.

¿Qué es la EDA?

Se trata de un proceso degenerativo que afecta a las superficies de los huesos que forman las articulaciones. El cartílago que lo recubre se va perdiendo, y los bordes van degenerando incluso hasta romperse, dando lugar a los osteofitos (fragmentos de hueso que quedan libres dentro de la cápsula articular). Es lo que produce el “crujido” al movilizar las articulaciones, y que en la consulta veterinaria alguna vez os hemos enseñado de primera mano.

El “ciclo sin fin” de la artrosis

 

¿Qué signos clínicos tiene?

Los animales manifiestan incomodidad; no tienen tantas ganas de pasear, y prefieren quedarse en un lugar calentito de la casa. Suele coincidir con cambios bruscos de temperaturas, con las lluvias y, en definitiva, con la entrada del otoño e invierno.

En casos más avanzados, el perro comienza con cojeras intermitentes, que aparecen sobre todo con el cambio de estaciones. Esto suele desembocar en una atrofia muscular, que, a la larga, agrava la lesión.

Es importante que comuniquéis al veterinario cualquier cambio de comportamiento o aparición de cojeras. No sólo para prevenir la EDA, sino para poder diferenciarla de otras enfermedades graves como la leishmaniosis.

 

¿Cómo se produce?

En una articulación sana, los cartílagos que recubren los extremos de los huesos son suaves y lisos. Lo que ocurre en esta enfermedad es que, debido a un proceso inflamatorio, estos bordes se vuelven irregulares. Y esto, a su vez, hace que aumente la inflamación, entrando en un ciclo sin fin.

 

¿Por qué se produce?

Tiene origen multifactorial, es decir, existen múltiples factores que condicionan su aparición. Pueden ser tanto hereditarios como ambientales:

  • Crecimiento rápido: razas grandes que crecen en poco tiempo (ej: mastín)
  • Ingesta nutricional excesiva: animales tendentes a la obesidad o con mayor composición grasa (ej: Rottweiler)
  • Traumatismos leves y/o repetidos: animales con mucho ejercicio físico, o con historial de atropellos, etc.
  • Predisposición genética: como pastores alemanes, labradores, golden retriever…

 

¿Cuándo comienza?

No hay respuesta fácil a esta pregunta, ya que, como hemos señalado, atiende a múltiples factores.

En razas con predisposición genética, pueden verse alteraciones ya en la fase de crecimiento (por ejemplo, en el labrador retriever). Por eso es recomendable realizar radiografías de control aproximadamente al año de edad. Es precisamente en este tipo de individuos jóvenes donde la cirugía puede ser una opción viable. Consulta siempre a tu veterinario en caso de duda.

No obstante, por lo general, esta degeneración se produce en animales con más edad y tamaño. Es usual comenzar a ver síntomas en animales grandes en torno a los 10 años de edad y en épocas de cambio de estación, sobre todo cuando comienza el frío.

Por eso es importante, sobre todo en animales de esa edad, que el veterinario realice una revisión completa cada año.

 

¿Dónde afecta?

Puede afectar a cualquier articulación, por lo que podemos ver artrosis tanto en los codos, como a nivel vertebral. Si bien es cierto que una de las articulaciones por lo general más afectadas es la cadera (unión coxo-femoral).

 

¿Se puede curar?

Desgraciadamente, existen alteraciones que, una vez se han iniciado, podemos ralentizar, o, en el mejor de los casos, frenar. Pero no se pueden revertir.

Lo cual no significa que no se pueda tratar.

 

¿Cómo prevenir o ralentizar el proceso?

Antes de llegar a una fase avanzada, hay múltiples formas de evitar la degeneración. Pero, para conseguirlo, es vital el compromiso del propietario con la salud de su animal. Este es, quizás, el mayor factor condicionante de esta enfermedad. No obstante, incluso cuando ya ha comenzado, podemos ayudar fomentando la creación de cartílago y evitando su destrucción.

Como veterinarios, consideramos que la información es la mejor herramienta para poder luchar contra esta enfermedad. Por ello, aquí os dejamos los consejos que solemos realizar a nuestros pacientes en la consulta:

  • MANEJO: gran parte del trabajo de prevención y tratamiento se lleva a cabo fuera de la consulta, mediante el ejercicio. Lo que buscamos es:
    • Un buen desarrollo muscular: que ayude a dar sustento físico a las articulaciones, y liberar parte de la tensión que sufren los cartílagos.
    • Disminuir la grasa corporal y el peso del animal para aliviar las articulaciones.

Recordad que la obesidad es un factor predisponente muy importante. El peso debe controlarse adecuadamente mediante la dieta y ejercicio adecuados según el animal. Asimismo, también conviene realizar pruebas para descartar enfermedades endocrinas. En animales muy grandes (más de 40 Kgs) es incluso recomendable que estén un poco por debajo de su peso, aunque eso debe valorarlo y monitorizarlo un profesional. Es necesario pesar al animal periódicamente y ajustar las pautas según la evolución.

Recomendaciones generales:

  • Muchos paseos cortos (de aprox 15 min) y lentos. De esta forma, el animal ejercita sin llegar a la cojera. Así se fomenta el uso de la extremidad más afectada, evitando la atrofia muscular.

Si se realiza de forma correcta, los paseos pueden ir aumentando su duración paulatinamente.

  • Natación: favorece el desarrollo muscular sin que las articulaciones sufran el peso del cuerpo. El agua no excesivamente fría ayuda a reducir la inflamación.
  • Evitar escaleras, saltos, carreras y, en general, ejercicios bruscos que puedan producir la distensión de ligamentos o sobrecarga de las articulaciones.
  • Subir y bajar cuestas, preferiblemente a marcha de paso o trote, evitando el galope.

Es importante considerar que no es solo ejercicio, sino un proceso de rehabilitación. De hecho, técnicas de rehabilitación llevadas a cabo en centros especializados son muy recomendables, si bien su coste suele ser elevado.

 

  • ALIMENTACIÓN: es recomendable el uso de piensos de calidad, formados a partir de una buena materia prima.
    • Ayuda a controlar el peso mediante la ración.
    • Por lo general, son convenientes los piensos bajos en hidratos de carbono y altos en proteína de buena calidad, para favorecer la creación de masa muscular. No obstante, esto queda supeditado a la existencia de alguna otra patología concomitante. Consulta siempre al veterinario en este aspecto.
    • Existen piensos con formulación específica para perros con sobrepeso y EDA. Suelen incluir condroprotectores. No dudes en acudir a nuestra consulta veterinaria para informarte.
    • Alimentos con alto contenido en ácidos grasos omega-3 (“antiinflamatorio natural”) ayudarán a controlar el proceso.

Tanto el omega-3 como el omega-6 son ácidos grasos esenciales, es decir, que necesitamos ambos para que nuestras células lleven a cabo su actividad correctamente. Los omega-3 son considerados los “antiinflamatorios naturales”, mientras que los omega-6 tienen efecto proinflamatorio. Si bien es cierto que necesitamos ambos para vivir, en un proceso inflamatorio crónico podemos inclinar la balanza a favor de los ácidos grasos con omega-3, ya que esto ayudará a controlar la patología.

  • NUTRACÉUTICOS: no son fármacos, sino nutrientes que tienen un efecto beneficioso para el tratamiento y/o prevención de determinada enfermedad. Por tanto, no tienen efectos negativos en órganos como el hígado ni el riñón. En el caso de la EDA, se emplean los condroprotectores, que a grandes rasgos son “los nutrientes” del cartílago, es decir, sus componentes. Los que usamos están formulados específicamente para medicina veterinaria.

 

Al igual que con la alimentación, para observar cambios en el animal hay que esperar un tiempo. Recomendamos dar un plazo de unas 4 semanas antes de valorar los efectos del cambio de dieta o de la inclusión de los nutracéuticos en el curso de la enfermedad.

 

En función del estado del animal, pueden administrarse:

  • Un ciclo de choque (6 semanas), y volver a suplementar en los cambios de estación.
  • Un ciclo de choque (6 semanas) y mantener el resto del año a dosis menores, volviendo a aumentar cuando el animal se resienta (habitualmente en los cambios de estación).
  • Integrado en la formulación del pienso

 

  • TRATAMIENTO

Cuando a pesar de toda la prevención, o en casos en los que estas medidas llegan un poco tarde, contamos con diferentes opciones de tratamiento. Pueden emplearse conjuntamente o por separado, teniendo en cuenta la gravedad del caso.

  • Acupuntura: ayuda a controlar la inflamación y las contracturas musculares.
  • Quirúrgico: en muy pocos casos, generalmente animales jóvenes.
  • Médico: antiinflamatorios específicos para esta patología. Pueden administrarse de forma puntual, o de por vida.
  • Terapia láser: actualmente, hay cada vez más estudios acerca de los beneficios de este tipo de terapia en los procesos de artrosis. Se ha observado que posee efectos antiinflamatorios e incluso analgésicos, mediante el aumento local de beta-endorfinas.

Recordad que antes de llegar al punto de administrar tratamientos con alto coste económico, existen todas las medidas anteriores. Favoreciendo el ejercicio físico y una buena nutrición, podemos conseguir postergar en gran medida el uso crónico de antiinflamatorios.

Si crees que tu perro puede estar comenzando con esta enfermedad, no esperes a que sea demasiado tarde. Acude a tu veterinario de confianza para poder elaborar un plan personalizado para tu mascota.

En Vetermascotas estaremos encantados de atenderos.

 

ENLACES DE INTERÉS

Importancia nutricional en la osteoartrosis

Aspectos generales de la enfermedad degenerativa articular

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